Como buena meretriz, faltaré a mis promesas y postergaré la cuestión sexual hasta nuestro próximo encuentro.
Pero es que necesito soltarlo: no soporto que la gente use “incierto” para decir “falso”, encima dándose un aire así como de intelectual. “Intenso” no significa flácido, “intacto” no se refiere a la pérdida de la capacidad sensorial de la piel ni a la falta de delicadeza; y, (gritaré una y mil veces), “incierto” está a años luz de ser lo contrario de “verdad”.
Copón.
Y que el español sea una lengua fascista, colonial, machista, neoliberal, contaminante, represora, sionista, yanqui y menchevique no sirve de excusa.

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